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Oct
29
 
 
 

El joven actor triunfa cada tarde con su papel de Antonio, el republicano idealista de la exitosa serie de TVE 1 “Amar en tiempos revueltos”, que devuelve al presente el pasado inmediato de España
Es difícil encontrar buenos papeles, por eso Rodolfo Sancho disfruta con su personaje de Antonio, el idealista republicano que subsiste como puede en plena posguerra de la exitosa teleserie Amar en tiempos revueltos (TVE1). A sus 30 años, después de dos títulos en cine que pasaron desapercibidos -Pacto de brujas y Mucha sangre- asegura que más vale hacer buena televisión que mal cine.

Fue la pequeña pantalla la que le abrió las puertas de la profesión con una serie juvenil que ha sido cantera de nuevas generaciones, Al salir de clase, y su máxima aspiración es hacer personajes que le llenen, que no es poco. Defiende la telenovela de la cadena pública por su buena factura, un culebrón que engancha, como los latinos, pero hecho con rigor y mucha dignidad.

– Su personaje, Antonio, obrero, republicano, con ideales, tiene una conflictiva relación con una mujer de la alta burguesía, Andrea, y de una familia conservadora ¿Eso tiene final feliz en plena posguerra o son barreras infranqueables?
En este país eran unas murallas difíciles de subir. La gente vivía sus vidas a escondidas o se iban a otros países. Con los antecedentes de Antonio, sargento del ejército de la República, era difícil que se cumpliera ese amor en aquel tiempo.

– ¿Tiene algún punto en común con su personaje?
Siempre hay algo porque uno siempre aporta el alma al papel que interpreta. Yo soy también muy luchador, en otra medida y con otras circunstancias, y también noble, al menos eso creo.

– Un personaje que es un bombón para un actor.
Es un antihéroe, un romántico, el mejor personaje que he hecho. El más agradecido por los conflictos y fisuras internas. Es un papel rico, un perdedor a fin de cuenta, porque sus ideales estaban muy en contra de la España de aquel tiempo.

– La relación de Andrea y Antonio ¿llegaría hoy a buen puerto?
Ahora es más factible porque las clases están más equilibradas hasta cierto punto y hay más clase media. Pero tampoco hubiera sido un camino de rosas, por el problema de clases y fundamentalmente por el dinero.

– ¿Conocía las circunstancias de la época o la serie le ha servido para descubrir la España de la posguerra?
Todos tenemos algún familiar que lo vivió. Mi abuela, que contaba algunas cosas, y mi hermano, que es licenciado en Historia y hablamos mucho de la Guerra Civil. Pero los detalles concretos los estoy conociendo ahora, como el de que la mujer adúltera iba a la cárcel y el hombre no. Son detalles que son difíciles de encontrar en un libro.

– La serie empieza al final de la República ¿Qué opina de aquellos años?
Íbamos por muy buen camino y España sería hoy otra sin los cuarenta años de franquismo. Uno de los datos que más que conmueve es comprobar que este país fue uno de los primeros en el que se concedió el voto a la mujer. Éramos muy avanzados en pensamientos, probablemente más que el resto de Europa. Sin duda, los cuarenta años que vinieron después fueron un absoluto retroceso. Por eso entiendo personajes como el mío, que tanto les duele la situación, porque fue una barbarie lo que pasó.

– ¿Cree que la serie puede molestar hoy a sectores conservadores?
Sin duda porque, además, la derecha se molesta con mucha facilidad. Ya he oído a señoras que me dicen por la calle «¿eso no era exactamente así!». Pero es la historia. No quita que hubiera excesos, gente mala y buena en ambos bandos, aunque la guerra es así, los ideales se aparcan y entra el odio y rencor.

– ¿Existen hoy dos Españas?
Yo creo que sí. Tenemos la herencia de todo aquello. Al hacer la serie he entendido mucho más la sociedad presente. Y sí, como bien sabemos, muchos del PP tienen tíos o padres que fueron ministros con Franco. Y al revés, en la izquierda hay personas cuyo abuelo fue un republicano represaliado. No deja de ser una herencia, aunque con más cordura, situación que espero que se mantenga porque nunca se sabe.

– ¿La gente joven no tiene olvidado lo que ocurrió?
Los de 18 a 20 años lo tienen muy olvidado, lo rechazan y no quieren ni oír hablar de aquello. Y hasta cierto punto es una reacción natural del proceso humano porque hay que aparcar algunas cosas, aunque se deben conocer para que no se repitan.

 

(20/03/2006)
MiraLaTele